Los 70's
La más fuerte
por Sandro Romero Rey
Tomado del Libro Fanny Mikey Cincuenta años de vida artística (1996)
por Sandro Romero Rey
Tomado del Libro Fanny Mikey Cincuenta años de vida artística (1996)
"De nuevo os presentais, vacilantes imágenes, vosotras a quien en otro tiempo puedo ver y amar: intentaré retener la ilusión?", "Fausto", Goethe

Hasta ese momento, Fanny pensaba que los inteligentes eran otros. Que ella simplemente era capaz de realizar lo que los demás pensaban. De su paso por el T E.C., entendió que con su encanto y con su profunda fe, podía conseguir realizar los sueños de los demás. Pero, poco a poco, se fue dando cuenta que sus sueños eran tan válidos, tan felices y tan realizables, como los de sus guías. Hacia 1967, comenzaron las discrepancias entre Pedro I. y Buenaventura. Quizás porque los grupos, cuando se convierten en clanes, comienzan a saturarse y a buscar respiro por otros lados. Quizás por los criterios estéticos y temáticos de las nuevas piezas del repertorio. El hecho es que Pedro Martínez renunció y Fanny se fue con él. Regresaron a Buenos Aires, pero antes hicieron una emocionante despedida con la presentación de los espectáculos Arrabal y Tango, Los Adioses y El Bello Indiferente. De esta experiencia quedó un disco, estimulado por Hernán Restrepo, donde se confunden Borges y Sábato, Roberto Arlt y Astor Piazzola.
En la Argentina, la relación con Pedro I. se fue a pique. Como todos los grandes amores, la separación fue tortuosa y Fanny huyó de gira con un pequeño grupo, recorriendo todo el país, de Jujuy a Rio Negro. Finalmente, se dio cuenta que no estaba haciendo lo que quería, sino escapando de los fantasmas de su pasado. Así que tomó una nueva decisión, cerró los ojos y, gracias al estimulo espiritual de su amiga Feliza Bursztyn, regresó a Colombia.
Y Colombia ya era otra cosa, en materia teatral. Como se podría imaginar, Fanny estuvo primero en Cali, pero en Cali no encontró nada. Viajó a Bogotá, recibió propuestas no concretadas de Santiago García, hasta que finalmente se entusiasmó con Jorge Alí Triana, un joven director que en aquella época montaba La Mandragora. Fanny se entusiasmó con Jorge Alí, quien había estudiado teatro en Checoslovaquia y tenía todo el entusiasmo puesto para sacar la actividad teatral adelante. A él le propuso que montaran una obra con la cual se pudieran mover por todo el país, sin necesidad de demasiados requerimientos técnicos. Así surgió la puesta en escena de La Posadera de Goldoni, que los amigos llamaban "La posadera de Fanny Mikey" La actriz volvió a ser la protagonista de una nueva empresa y, como los sueños no solamente hay que soñarlos sino también vivirlos, se encargó de construir el andamiaje para que el Teatro Popular de Bogotá se hiciese realidad. Ocho años estuvo Fanny echando a rodar la historia del T.P.B., actuando, llevando la contabilidad, ayudando a armar escenografías, trabajando como bestia e inventándose cosas para que el resto de los actores "no se aburrieran", tales como viajes a Buenos Aires o a Caracas. Hasta que comenzó a darse cuenta que su trabajo sobre la escena empieza a mermarse y el teatro del mundo ocupa más tiempo que el teatro en las tablas. Entonces Jorge Alí Triana decidió montar con ella y Carlos Barbosa una versión de Las Sillas de Ionesco, casi que como un divertimento. El juego se tomó muy en serio y la obra pasó a formar parte del repertorio del grupo, con casi doscientas funciones en su haber.
De su época del T.P.B., el teatro Colombiano tiene memoria de montajes inolvidables como Julio Cesar de Shakespeare, Tartafo de Moliere, El Inspector de Gogol, Los Fusiles de la Señora Carrar de Brecht, La Muerte de un viajante de Miller, El Gesticulador de Usigli, Delito, Condena y Ejecución de una Gallina de Manuel José Arce, Un Enemigo del Pueblo de Ibsen, Toma tu Lanza Sintana, creación colectiva, o I Took Panama de Luis Alberto García. Durante este período, la evolución dentro del teatro colombiano fue total. Se pasó del repertorio de grupos interesados en la reproducción de obras de la dramaturgia universal, a la creación de trabajos directamente ligados con los problemas inmediatos de la sociedad.
A partir de los años setenta, el desarrollo del teatro estudiantil y el incremento de la reflexión política en las obras artísticas, hicieron que el arte de las tablas en Colombia tuviera una transformación radical. Se consolidó la creación colectiva en grupos como el T.E.C. y la Candelaria, se vivió el auge y la primera caída de los Festivales de Manizales, se polarizaron las tendencias artísticas en `'reaccionarias" y ``revolucionarias", se extendieron hasta la saciedad las reflexiones sobre la "forma" y el "contenido", sobre el "compromiso" y la ''alienación''. De todo esto, por supuesto, se sacaron resultados importantes, pero también se corrió el riesgo del anquilosamiento y de los callejones sin salida. El T.P.B., por su parte, se mantuvo en un equilibrio donde continuó "combinando todas las formas de lucha". Esto es, paseándose por todas las tendencias posibles del teatro, sin casarse con ningún tipo de vanguardias. Fanny se mantuvo firme en el grupo como su promotora y organizadora de giras, funciones y temporadas, enamorándose cada vez más de Colombia, empezando a rumbear, redescubriendo el amor, las noches, la vida y todos los misterios que el arte brinda para hacer de la existencia una pesadilla feliz. Finalmente, el Teatro Popular de Bogotá cumplió su ciclo para Fanny y, como en su época del T.E.C., regresó a su soledad, sin tener un grupo permanente de gentes con quien trabajar, tan sólo para volver a enredarse' poco a poco, en el ejercicio de nuevas Obligaciones.
Fanny entendió que el teatro en Colombia era un equilibrio entre lo que a ella le gustaba como actriz y lo que el país necesitaba temáticamente. Entendió que hacer teatro político no era hacer panfletos o ser coyuntural, sino escoger un tipo de obras que enseñaran divirtiendo y divirtieran enseñando. Esta delicada dialéctica la fue forjando con los grupos que había estimulado y con los que había trabajado. En ese momento de su vida, se vio enfrentada a ella misma y al desafío de su propia independencia. De aquí en adelante, la historia sería a otro precio.




