PINOCCHIO: MODERNIDAD Y CERCANÍA EN EL TEATRO

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Fuente: Elespectador.com

El pasado 22 de marzo se estrenó la obra Pinocchio, de España. El show, además de actuación y danza, mostró un espectáculo reuniendo al encanto del teatro, la magia de la tecnología.

Pinocchio
Imagen de la obra Pinocchio, de España, presentada por la Compañía Roseland musical en el Festival Iberoamericano de teatro de Bogotá. Cortesía

Los niños del presente tienen un nexo con la tecnología. Una relación que fue inculcada por la globalización en la que nacieron y los mayores. Una conexión que ahora es muy compleja de eliminar. Es por esto que la exploración de alternativas en las que la cultura y la tecnología sean aliados para la formación de esa infancia, no puede aplazarse más. Las artes deberían ser parte esencial de los inicios de cualquier persona. Por esta y muchas otras razones se produjo Pinocchio, una obra dirigida a un público familiar, sobre todo infantil, de forma aterrizada y actual. Los realizadores de esta obra entendieron que los niños conviven a diario con la tecnología y se decidieron a conquistar una audiencia más joven por medio de clásicos que puedan hablar un lenguaje contemporáneo.

La novela Le Avventure Di Pinocchio, escrita por Carlo Collodi en el siglo XIX, fue escogida por la Compañía Roseland Musical y el artista Franc Aleu, para adaptar al lenguaje universal actual. En España y el mundo, la cotidianidad de los niños está inundada por técnicas avanzadas, y la pretensión con este show es que el teatro deje de ser lejano y ajeno al mundo en el que vivimos ahora.

La directora artística, Marta Amirall Elizalde, ubica de manera clara la forma y el fondo de este espectáculo, que es parte de la programación del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá “El cuento de pinocho es un clásico y un referente con muchos mensajes para tener en cuenta. También tiene un gran potencial plástico, cosa que la compañía Roseland siempre ha tenido en cuenta en sus valores”.

Uno de sus grandes aciertos fue la elección de la tecnología como uno de los principales atractivos de esta versión. Respetando la esencia de la historia, la compañía se atrevió a transformar un cuento que la mayoría conocía sin variables, llegando al público familiar a través del dinamismo de la música, el movimiento y la imagen.

¿En qué consiste esta nueva incursión tecnológica que han decidido incrustar en la obra?

Dos pantallas. Una, que es el fondo del espectáculo, y una adelante, que es un tul transparente donde también se proyectan parte de las escenografías. Los artistas se encuentran entre las dos pantallas y la escenografía es proporcional al tamaño de una persona, por lo tanto, los muebles de la casa, el mar y todas las diferentes escenas están hechas a escala de una persona.

¿Cómo generan el encanto que hace del show algo fantástico y moderno?

Parte de esta escenografía, que es ficción, la usamos para generar momentos mágicos y de ilustración. En cualquier momento puede aparecer un hada o puedes meterte en medio del mar y encontrarte nadando por medio del océano para luego acabar dentro de un tiburón. Esto nos ha servido para ir pasando todas las escenas que tiene Pinocchio e ilustrarlas en cada uno de los momentos de la obra.

¿Qué tan compleja fue la realización del hibrido entre teatro y tecnología?

La técnica de este espectáculo no es sencilla ni complicada. Las realizaciones de las dos imágenes se han tenido que hacer a una escala determinada porque la imagen del fondo apoya una serie de elementos, y la de adelante crea toda una serie de ficciones y fantasía. La complejidad comienza a sentirse cuando tienes que hablar de ópticas y ejecución.

¿Hay otras compañías utilizando este componente tecnológico en el teatro?

Franc Aleu es el autor de la idea y la imagen. También hay una ópera en Viena hecha por él con esta técnica.

¿Cuánto tiempo requiere una producción así? ¿cuántos profesionales están detrás de Pinocchio?

¡Dos años! Y para crear las imágenes, cinco personas. Después, ajustes, ensayos y la música que va con la imagen. Es mucho trabajo.

¿Y la inversión?

Ochenta mil euros, aproximadamente.

¿Pierde su esencia el teatro con estos nuevos adelantos? Es decir, hay algunos tecnófobos que se rehúsan a que la tecnología abarque todos los aspectos de la vida.

Yo creo que el arte está vivo y ha de evolucionar, por lo tanto, todo lo que implica nuevos lenguajes de investigación merece el riesgo.

Pinocchio hace parte de la memoria de muchas personas alrededor del mundo y siempre es un reto poder comunicarlo de una manera diferente y actualizada. ¿Este desafío a qué lugares del mundo ha logrado llegar?

El año 2012 fue la temporada en la que el espectáculo viajó más. Estuvo en Israel, Francia, en el Cervantino, Canadá, y ha hecho una gira por España.

*Pinocchio hace parte de la programación del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá y estará presentándose en el Teatro Colsubsidio hasta el domingo 25 de marzo.

2018-03-25T13:06:25+00:00