MÍSIA DEBUTA EN TEATRO EN LA PIEL DE UN TRANSEXUAL

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La artista portuguesa Mísia, una voz inconfundible del género del fado.
Foto: C.B. Aragão

Ettore le escribe a su hermana desde la exótica y lejana Casablanca. Está allí para concretar un arriesgado cambio con el que cumplirá un sueño, pero la transformación encierra un peligro que también lo puede llevar a la tumba.

Si las cosas no salen bien, le da instrucciones a su hermana sobre dónde deben enterrar su cuerpo y, además, le especifica que su lápida no debe llevar su verdadero nombre, debe decir: ‘Giosefine’. Así ha decidido llamarse desde hace un largo tiempo, pues desde que era pequeño siente que su identidad no es masculina.

“Es un personaje que ya tenía problemas cuando era pequeño, era melancólico, era triste, la familia que lo educó no sabía cómo catalogarlo, dónde ponerlo. Buscaban una explicación a su manera de ser. Después, un día tuvo la fuerza, el ímpetu, de ir al camerino y vestirse y maquillarse, sin saber por qué, y convertirse en la gran Giosefine”, reflexiona la reconocida cantante Mísia sobre este personaje.

La artista portuguesa, una voz inconfundible del género del fado, encontró en Giosefine el medio perfecto para debutar en teatro. Basado en el cuento ‘Carta desde Casablanca’, del escritor italiano Antonio Tabucchi, el director español Guillermo Heras creó el texto de este unipersonal, que se presentará desde este martes en el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

Mísia cuenta que lo que la atrapó fue esa profunda búsqueda de identidad que destila el relato. “Es un problema que sigue siendo importante hoy en día: la libertad de usar el cuerpo como uno quiere, la transexualidad… Es un mensaje libertario: que las personas, aunque sea difícil, pueden coger su destino en sus propias manos y construir una vida”, relata.

La pieza sigue la vida de este personaje, cambiando del ambiente del hospital, en la antesala de entrar al quirófano donde se operará, a la sala de cabaré donde concreta una exitosa carrera como cantante.

Giosefine trabajó en ciudades de Argentina como Rosario y Mar del Plata, y luego tomó la decisión de arriesgarse a esa cirugía en la que se cambiará el sexo –en aquella, finales de la década de 1970, no era fácil encontrar una ciudad en la que se realizara ese procedimiento. Solo Casablanca se ofrecía como epicentro para cumplir ese sueño, aunque con altos riesgos–. “Tabucchi es genial, y era casi inesperado que se acercara a este mundo del transexual, del artista cabaré. Y evidentemente el hecho de que Guillermo Heras, este director tan conocido en América Latina, haya confiado en mí me ha dado fuerza también para hacerlo”, cuenta Mísia.

La cantante relata que desde hace un largo tiempo estaba considerando entrar al mundo de las tablas, un ambiente que, de hecho, se acomoda mucho a su manera de cantar. “Mi voz es una voz personaje más que una voz performativa, lo que me hace cantar es la interpretación, la palabra. Hay, incluso, algunos críticos que dicen que yo canto y digo al mismo tiempo, siempre ha habido esta tendencia a la escenificación”, afirma la portuguesa, quien añade que también influyó el hecho de ser hija y nieta de artistas.

Un cambio de voz

En su debut teatral, Mísia se decanta más por la interpretación que por el canto. Durante la obra interpreta tres temas, pero no canta con su voz natural, sino con un tono mucho más grave, más cercano a la tesitura de un hombre. “Yo soy cantante, ahora he hecho el salto a la parte de teatro y también el salto de ser una mujer que hace de hombre que imita a una mujer. Tengo que tener cuidado de nunca caricaturizar el personaje, no estoy allí para que se rían de los gestos de un transexual, tengo que hacerlo desde el respeto a Giosefine”, enfatiza.

Y, aunque se aproxima con mucho respeto al personaje, la cantante cuenta que ha sido inevitable que algunas partes resulten graciosas para el público, aunque ella no lo pretenda así. La puesta en escena, que se montó en coproducción con el Complejo Teatral de la Ciudad de Buenos Aires, se ha presentado en Portugal y Argentina, en donde, según Mísia, el público no deja de reírse cuando Giosefine imita a Rita Hayworth y a Doris Day.

La artista recuerda con cariño una anécdota con algunos espectadores de la capital argentina, quienes la fueron a buscar a la salida del teatro para pedirle que les repitiera esta frase de la protagonista: “Escogí un vestido muy ceñido, con una apertura en el costado de estudiada vulgaridad”.

“Yo recuerdo una frase que dijo Susana Rinaldi, la cantante de tangos, cuando vino a ver la obra en Argentina: ‘Giosefine es tan entrañable que nos apetece irnos con ella cuando acaba, nos apetece desaparecer con ella, seguirla’. Que el público ame a Giosefine como la amo yo es también importante, y sobre todo que respeten esa vida individual de esa persona”, finaliza.

Acompañada por el pianista Fabrizio Romano, la portuguesa también pinta un nostálgico fresco sobre ese mundo del cabaré en el que creció. En la pieza hay guiños a su vida y a su carrera; por ejemplo, aparecen los carteles que anunciaban los espectáculos de ‘burlesque’ que Mísia hizo en Barcelona en los albores de su carrera. Además, cuando Giosefine habla sobre la legendaria vedete Carmen del Río aparece una foto de la madre de la cantante. “La verdad soy muy cabaretera, y lo reivindicó, porque el cabaré es un lugar en el mundo en el que muchas cosas que están escondidas quedan a la vista. Las personas se comportan de una manera diferente. Por lo tanto, tengo un gran respeto por los artistas de cabaré, desde el culto de Berlín hasta el más lumpen”, enfatiza.

Y la música, más que un accesorio o un elemento de adorno, también se convierte en un elemento que refuerza la personalidad del personaje central. Mísia interpreta las canciones que Ettore escuchaba cuando era pequeño y vivía en la casa de sus tíos.

“Él se quedaba en casa junto a la radio, escuchando a Carlos Gardel y a Doris Day, era un niño muy fantasioso; incluso, la tía que lo educaba decía: ‘La culpa la tienen todas esas cancioncillas con sus estúpidas letras’. La noche que se atreve a subir al escenario a cantar, pues va a rescatar bastante ese tipo de canciones”, añade la artista.

Dónde y cuándo

Funciones: 27 al 29 de marzo, 8:30 p. m., en el Gimnasio Moderno.
Carrera 9.ª n.° 74-99.
Boletas: 80.000 y 95.000 pesos.
Informes en la página: www.festivaldeteatro.com.co

2018-03-26T15:34:46+00:00